Se agoto el sedante.
A lo lejos se escucha el estruendo del estallido, del caos,
de la furia.
Allá en el horizonte se divisa la polvareda
Gritos primitivos
Pisadas acompasadas y profundas
Espadas blandiéndose
¡Se desató la guerra!
Mi mente y sentidos, que dejaron de ser uno, son el
territorio que lucha por ser liberado.
¡Auxilio! Grito sin saber muy bien a quién
Necesito ayuda, aunque no estoy del todo consiente de qué
cosa necesito ser salvada
Es esta insatisfacción creciente que va ganando espacio
¡Se acabaron los sedantes!
El temblor del miedo se va apoderando de mi cuerpo
Mientras la adrenalina va invadiéndome de a poco
¡El fuego se hace presente!
Una llama incontrolable comienza a expandirse desde el lado centro
izquierdo del pecho
Tambores que lo avivan y con el calor se va terminando este largo
invierno
Reina el caos y el desconcierto
Del rostro del héroe se refleja también el del villano.